Confieso que soy de esas personas ultraprovincianas, o ultracarmelianas si lo prefieren, que cada vez que va Santiago- o a la capitale- muestra la hilacha: se me arman solas las dos trenzas al costado y de mi canasto se asoma la gallina, me bajo del bus, miro hacia alrededor y un angustiante "¡qué hago!" interno, se torna descaradamente visible y absurdamente inaceptable para quien al otro lado del teléfono, con mucha paciencia y entendimiento, me señala: "ya, no te muevas de ahí, yo llego altiro".
Y así fue. Mientras no me movía de ahí, llamé a la Ev ( envidiada amiga de la que me fui a despedir rápidamente, por cuanto ella al otro día emprendía un largo viaje de larga estadía a New York - y yo asustándome por el metro-).
Ev: ¿Dónde estay?¿qué te pasó?
Carmela: Ya estoy en Pajaritos, no me ha pasado nada aún, porque no me muevo de aquí.
Ev: Ya, acuérdate de ir en dirección Escuela Militar y bajarte en blá, blá, blá...
Carmela: Ok, te aviso cuando llegue mi chica...
Y mientras seguía no moviéndome de ahí, llegó quien precisamente me dio la instrucción:
Carmela: Jeca, que bueno que llegaste y mira, tal como me indicaste: no me moví de aquí.
Jessica: Jaja, que lesa, ya dame las instrucciones que te dieron para irnos rápido
Carmela: tengo que ir en dirección Escuela Militar y blá, blá, blá...
Jessica: Ya vámonos entonces...
Yo y mi guía capitalina emprendimos camino. Compramos los tickets del metro y nos juimos, no si antes re-comprobar aquel adagio de que el mundo es un pañuelo (usado). "¡jochyyyy!" gritaron - mi seudónimo salvadoreño-. Miré hacia todos lados con la incredulidad misma de quien se pregunta cómo es posible que apenas vengo a visitar unos minutos Santiago, me encuentre con alguien de mi natal y sin semáforos ciudad. ¡Natsssss!, respondí, luego de indentificar a quien me identificó. Luego de los típicos "tanto tiempo","dónde estudias" y....nos enterábamos de que nos dirigíamos hacia el mismo sector, tomamos el metro- vacío a las 16:00 horas- y luego de desentrañar y desmitificar a varios personajes que ambas conocíamos, compartímos dirección de msn ( ahora yace en mis grupo de coterráneos) y nos despedimos. Yo con mi ami-guía, seguimos el rumbo, llegamos al punto acordado con mi otra amiga. La vimos, nos saludamos con efusividad y nos invitó a tomar once a su casa, antes de que yo partiera a tomar el bus a las 19:00
Se dieron las 18.15 y definitivamente era hora de partir, de lo contrario perdería mi bus. Resultó que para llegar al popular Alameda, teníamos que hacer tres combinaciones. Pero no eran tres simples combinaciones, eran combinaciones en la famosa y odiada hora peak. Sí, fue una odisea, comprobé en carne y sudoración propia, lo ensardinado que puede llegar uno a quedar; todas las luchas cuerpo a cuerpo que se dan para dar con el propósito de caber contorsionadamente en algún rincón del vagón.
Yo aún tenía esperanzas de no perder el bus y mi amiga luchó por ellas. En una combinación y en vista y consideración de que el tic-tac acababa con un pasaje, me empujó hacia el vagón. Yo pensaba que ella venía detrás mío, sin embargo, miré y no estaba, volví a mirar y la vi. Pero su posición no era la de cualquier pasajero: ella estaba agachada, buscando algo...algo que yo no sabía que era, hasta que alguien gritó: "¡el zapaaato!". Es así, producto de tanto empuja que te empujo, mi amiga perdió su zapato, el zapato a su par. Buscamos y buscamos, no estaba. Hasta que se nos ocurrió mirar justo en la ranura que separa al moderno transporte del andén, y sí, el zapato yacía en los rieles. La gente- y yo- nos reíamos a carcajadas y yo consolaba a mi ami-guía, diciéndole que al menos, sería la anécdota de un montón de personas a la hora de la once. El zapato no se podía recuperar por la electricidad y por el tráfico, así que anotaron sus datos por si lo recuperaban con vida. Así , ella, su único zapato y yo nos subimos resignadas a otro vagón. Yo perdí mi bus y ella su zapato.
A pesar de ir por la vida sólo con un zapato, ella insistió en ir a dejarme al bus. Yo para remediar y compensarla- porque en el fondo por ser mi ami-guía pasó lo que pasó-, le dije: mira amiga, podríamos hacer una carta a la Bachelet y exigirle que se ponga en tus zapatos, bueno en tu único zapato, pero no sacamos nada, mejor sácate el otro, camina descalza y nunca más vuelvas a tomar una micro tortuga en forma de protesta. Al menos hasta que te lleguen los que te regalaré.
En su casa, no le creyeron y le exigían que fuera sincera y les dijera que la habían asaltado. Ella insistía en que se le perdió en el metro pero sin resultados. Finalmente, se fue la cama odiando al transantiago por ser culpable de esos atestados vagones, y yo, añorando mi ciudad sin semáforos.
pd: La fecha de la fotografía no coincide porque mi cámara insiste en que siempre sea,1, del,1 del 05.
Insospechadas víctimas y consecuencias del Transantiago
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7 comentarios:
Me quedo con la parte en que te encuentras con un conocido, porque también me ha pasado eso en Santiago y uno dice ¡cómo chucha!
de hecho, me he encontrado con más hueones /as en Santiago donde viven 6millones de santiaguinos que en el Gran Valparaíso donde viven 2 millones de CHILENOS
pd: el último comentario fue regionalista pq los santiaguinos me caen mal, sobre todo, cuando invaden VIÑA
mi rutina de verano, cuando me dirijia al trabajo era sentarme en el primer vagon, pegar mi cabeza a la ventana, previa seleccion de cancion y dormir una magica siesta transantiagina, con babeo de por medio. Todo esto esperando q ningun ser conocido me viera en tamaña forma de olgazanear, perono, e sido motivo de burlas de distintas personas q me vieron durmiendo en el metro.
Yo casi pierdo una chala, si no es por la bondad de un caballero q alcanzo a patearla, para afuera.
saludos
Costurerilla, me re{i mucho con tu historea, adem{as que hace unos minutos acabo de experimentar en carne propia lo de las horas puntas del metro, y todo eso que relatas me parece taaan cotidiano. Hoy a una señora se le quedó afuera una almohada. En fin, deben existir N historeas como la tuya. Yo por eso no cambio Viña ni Valpo. por Santiago.
Saludinesss desde Santiasko
www.actualízzzate.com
jajaja ke cuatico perder un sapato jeje... pero bueeeno al perecer tu vuelta por santiago fue entrete al fin y al cabo.... yod esde rancagua llego al terminal y al prente esta mi u asi ke me salvo de el emtro y las micros en hora punta aunque si he tenido que "disfrutar" del transporte capitalino... a y sobre eso de carmelita creeme que en santiago stan tan metidos en sus rrollos que ni sikiera se dan tiempo pa mirar a los lados asi ke de eso solo te das cuenat tu...
en fin... e aprendido (luegod e 4 años de U) que Santiago no es tan feo como lo pintan, tiene rincone sbien enterete lo que pasa es ke apra lso santiaguinos ay es parte de la cotidianidad,,,adios
Costurerilla_sin_telilla, fue divertido verla hoy en una instancia más formal y protocolar; ashí, estuvo(vieron) bien, sólidos, muy sólidos!!! Sueeerte en lo que se viene!!! Cuándo se va de vaGaciones??? Ah???
ja j ja ja ...
ya po, no he botado mi unico zapato porq todavia estoy esperando el prometido....
nos vemos
hakuna
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