Adagios que son, convenientemente, metáforas incompletas


Suele suceder que en el lugar menos pensado uno se encuentra con algún conocido: llámese un conocido vecino, un conocido compañero, un conocido del tipo- si te he visto no me acuerdo-, un conocido coterráneo, o también, un conocido que nunca conociste. Como sea, por más desagradable que sea este, invadidos por una especie de empatía geográficamente circunstancial, el saludo parece ser políticamente ineludible, así como también los clichés del coloquio:

-"¡Hoooola! pero ¡qué sorpresa!"
-"Sí pos ¡quién lo diría!" ( este último ¡quién lo diría! es así como arregañadientes, pasando la mano por el cabello y como moviendo la cabeza pal lado, claro, cuando es media desagradable la coincidencia)

Y después de eso, infaltablemente - y me atrevo a decir que verdaderamente infaltable- es convocado ese adagio que siempre dije sin real conciencia de su significado:

-"Oye, es que el mundo es un pañuelo pos"

Ese adagio sumado al "estoy más solo que un dedo" siempre me dejaron con la duda sobre el por qué de su analogía, sin embargo, mi inteligencia reflexiva y mi escaso tiempo - jaja ¡Si oh!- no ahondaron en el tema. Hasta que un día gris en que la "maldita" bipolar-oid primavera rompió en berrinches, no me quedó otra que conversar de puras webadas con mis infaltables contactos messengerísticos.

En una de esas conversaciones poco habituales en que los monosílabos escasearon, con un reciente y poco conocido contacto nos explayamos sobre la vida académica. Entre leernos y leernos y emoticonearnos, me preguntó por mi casa de estudios, mi carrera y mis compañeros. El resultado fue que el conocía a un colega estudiantil mío, por lo que me preguntó por él. Y el tal "él", irónicamente, resultó ser un ex -jajaja-. Sí pos, y adivinen que frase me lanzó cuando le entregué dicha información, Sí pos, la mismísima.

Chata de mi poco trabajo neuronal, decidí romper el miedo y , no obstante estar en juego ese cierto prestigio intelectual que poseemos quienes estudiamos periodismo, sinceramente le pregunté: "¡qué quieres decir con que el mundo es como un pañuelo, no entiendo, por favor explícame!". Y así es, luego de unos "jajaja" y un " ¡me estay webiando!", me explicó que se decía así porque por donde uno abriera el pañuelo se encontraba con residuos nasales - o moquitos-.

Luego de expresar el forzado comentario femenino tipo " qué asquerosa la analogía", rápidamente pensé y le dije: " Pero entonces, el dicho está incompleto, deberíamos decir entonces, cuando nos encontramos con aquellos conocidos, que el mundo es como un pañuelo, pero como un pañuelo usado".

Él, al parecer aburrido de mi superflua conversación - eso intuyo porque nunca más me contestó-, me entregó la clave del posible por qué de la omisión de dicha parte de la oración. Porque sí pos, o sea, es impresentable, cómo a un conocido que -enrolladamente pensando- puede ser la diversión de la noche en esa para ambos desconocida ciudad, le vas a decir luego de que él te diga: "oye, pero qué chico es el mundo mujer", un, " sipos, como un pañuelo usado". O sea, definitivamente, mata pasiones.

Así es que, contertulios y contumelias, a veces, no es bueno andar completando la oración, yo sé que algunos tienen como ídolo al cajarito tutu tutu, pero en esas ocasiones no lo imiten porque pueden alejar a un futuro marido u esposa.

Pero ¡ y quién quiere casarse!

6 comentarios:

alejandrita, reina de Tangamandapio dijo...

no creo que la metafora incompleta sea simplemente por la falta de sensualidad de los mocos, sino porque al completar la loración, estas comparandote a ti mismo y a cada persona del mundo con uno. y hay que decirlo, nadie quiere ser un moco y menos en primavera

saludos costurera sin tela

Anónimo dijo...

Wena pendex jajaja...nunca me había puesto a reflexionar en los dichos dichos...te kero un montón y a mi si me puedes decir que el mundo es como un pañuelo usado...ya tu sabes! tallits dualett internap...

Ángel caído (al litro) dijo...

Alberto Fuguet una vez me dijo (mentira,lo leí en un libro de él) que existe una cosa q se llama "la regla de 5". Esto significa que de tú a cualquier otra persona, incluso famosa, hay solo hasta cinco seres humanos de distancia, por ejemplo: Si yo quiero conocer a Pancho Sazo, de COngreso, voy a la junta de vecinos de Miraflores y pido su dirección, si lo conozco a él, luego tendré la oportunidad de conocer a gran parte de la intelectualidad artística chilena.


interesante, cierto? ... y mucho menos matapasiones que lo del pañuelo.


saludos.


pd: me gustó como escribes, da tu nombre pues.

Sandoalbo... dijo...

En tu lugar no habría subido esta historia, simplemente porque nunca hubiese ocurrido.

Sí, doña, aplique el difícil arte de hacerse el weón al máximo...

Qué fome es encontrarse con esos conocidos que te caen mal. Inevitablemente tienes que saludarlos y recurrir a los millones de clichés fabricados para esas ocasiones.

Sea por msn o en persona.

Ufff... una lata de aquellas.

Con respecto a lo del pañuelo, omito comentario... cómo querías que te contestara semejante reflexión????? jajajaja...

Saludos, garrafera...

PD: Ya actualicé mi blog,así que si quiere pasa y me lee...

PD 2: Sácale eso de poner los caracteres... j

julio dijo...

por qué dices q los periodistas tienen prestigio intelectual?

si el q posteo anteriormente lee a fuguet.... q se puede esperar?

lo q si creo, es q todos adolecen de los mismos vicios (en la forma de escribir. claro)

evitar a las personas creo q es todo un arte: desde las estrategias utilizadas en las micros cuando queda tan solo un asiento desocupado (q es el q esta al lado nuestro), hasta el simular miopia y caminar con la vista en suelo... el mundo podra ser un pañuelo; pienso en miles de frases mas vulgares que estan cercenadas para evitarnos la verguenza...

saludos desde mi cruz

Sole Vargas dijo...

JAJAJAJ!!! Muy divertida su historia, claro que el mundo es como un pañuelo, usado o no, pero siempre te enecuentras con alguien conocido incluso en los lugares más in_imaginables. A mí una vez me pasó, y otra vez, y otra... POr lo tanto, ahora siempre antes de "comentar" algo sobre algun@ veo si mi celular está apagado, si no hay nadie de trás mío o detrás de la puerta, o si no hay micrófono,jajaja!!! ¡Qué perseguida! Pero es que el mundo es muy chico y las paredes hablan y más aún en nuestra Escuelita en la Pradera.
Saludosss desde Huamaxuco s/n